
A medida que nos acercamos a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 disputados del 4 al 22 de febrero del 2026, el espíritu italiano comienza a materializarse en dos figuras que ya se han ganado el corazón de los aficionados: Tina y Milo.
Estos dos hermanos armiños no son solo personajes simpáticos; ya que además representan la resiliencia, la creatividad y la diversidad que Italia quiere proyectar al mundo.
Este par de amigos fueron elegidos tras un concurso nacional que involucró a más de 1,600 propuestas de escuelas italianas, los armiños fueron los ganadores absolutos.
Pero, ¿quién es quién en esta dupla invernal?
TINA (MASCOTA OLÍMPICA)

Lleva el nombre inspirado en la ciudad de Cortina d’Ampezzo. Es una creativa nata, amante del arte y la música. Cuenta con una personalidad curiosa y pragmática. Cree firmemente que la belleza tiene el poder de transformar el mundo.
Su lema es: “¡Sueña en grande!”, además Tina representa a quienes no temen cambiar y adaptarse, simbolizando la elegancia de los deportes alpinos.
MILO (MASCOTA PARALÍMPICA)

Su nombre rinde homenaje a la vibrante Milán. A pesar de haber nacido sin una patita, Milo es el ejemplo perfecto de que no hay límites cuando hay voluntad. Es bromista, soñador e ingenioso. Le encanta inventar sus propios instrumentos musicales.
Su lema es: “Los obstáculos son trampolines”.
Ha aprendido a usar su cola para desplazarse con la misma agilidad que cualquier otro, encarnando el espíritu de superación de los atletas paralímpicos.
EL ESCUADRÓN DE APOYO: LAS “FLO”
Tina y Milo no están solos, pues están acompañados por seis pequeñas campanillas de invierno (flores de montaña) llamadas The Flo. Estas flores, que brotan incluso bajo la nieve, simbolizan la amistad y el trabajo en equipo necesario para alcanzar la gloria olímpica.

La elección del armiño (Mustela erminea) no es casualidad. Estos animales son conocidos por su capacidad de cambiar el color de su pelaje según la estación (blanco en invierno, marrón en verano), lo que sirve como metáfora de la adaptabilidad y la sostenibilidad, pilares centrales de esta edición de los Juegos.










